"Fotografía para Todos. Haciendo fácil lo difícil"

Fotografiar a la Gente

Fotos que hicieron historia

Vamos a despedir este mes de mayo que hemos tenido tan documental y visionador de fotografías, estilos personales de fotógrafos, etc… con las fotografías (quizás más conocidas), que hicieron historia. Todas ellas son verdaderas maravillas de la composición y la recompensa a, seguramente, años de trabajo, esfuerzo y dedicación, porque para sacar estas imágenes, hay que estar allí, en el lugar concreto y en el momento preciso (no siempre exento de riesgos y peligros tremendamente importantes y serios), valga mi respeto y reconocimiento por tal labor a estos profesionales de la fotografía.

By Victor Jorgensen

Beso de despedida a la Guerra. Fue tomada por Victor Jorgensen en Times Square el 14 de Agosto de 1945, en la que se puede ver a un soldado de la marina norteamericana besando apasionadamente a una enfermera. Al contrario de lo que lo que comúnmente se piensa, estos 2 personajes no eran pareja, sino que eran unos perfectos extraños que se habían encontrado allí. La fotografía, todo un icono, es considerada una analogía de la excitación y pasión que significa regresar a casa tras pasar una larga temporada fuera, como también la alegría experimentada al acabar una guerra.

By Alberto Korda

La famosa foto del Che Guevara –se llama formalmente Guerrillero heroico– en la que aparece su rostro con la boina negra mirando a lo lejos, fue tomada por Alberto Korda el 5 de marzo de 1960 cuando Guevara tenía 31 años, en un entierro por la víctimas de la explosión de La Coubre, pero no fue publicada sino hasta siete años después. El Instituto de Arte de Maryland (Estados Unidos) la denominó “La más famosa fotografía e icono gráfico del mundo en el siglo XX“. Es quizás, además, la imagen más reproducida en la historia, apareciendo en carteles, camisetas, obras de arte, y un largo etcétera. Expresa desde un símbolo universal de rebeldía -en todas sus interpretaciones- (sigue siendo un icono para la juventud no afiliada a las tendencias políticas principales) hasta una imagen “sexy“.

By David Halberstam

Thich Quang Duc, nacido en 1897, fue un monje budista vietnamita (también llamados bonzos) que se inmoló hasta morir en una calle muy transitada de Saigón el 11 de junio de 1963. Su acto de inmolación, que fue repetido por otros monjes, fue el más recordado, ya que fue atestiguado por David Halberstam. Mientras su cuerpo ardía, el monje se mantuvo completamente inmóvil. No gritó, ni siquiera hizo un ruido. Thich Quang Duc estaba protestando contra la manera en la que la administración oprimía la religión budista en su país. Después de su muerte, su cuerpo fue cremado conforme a la tradición budista. Durante la cremación su corazón se mantuvo intacto, por lo que fue considerado como santo y su corazón fue trasladado al cuidado del Banco de Reserva de Vietnam como reliquia. Éste es el origen de la expresión “quemarse a lo bonzo“, que al revés de lo que la gente piensa no se refiere a la forma de quitarse la vida, sino al hecho de matarse como forma de protesta política.

By Eddie Adams

El coronel asesinó al preso; yo asesiné al coronel con mi cámara“. Eddie Adams, fotógrafo de guerra, fue el autor de esta instantánea que muestra el asesinato, el 1 de febrero de 1968, por parte del jefe de policía de Saigón, a sangre fría, de un guerrillero del Vietcong, que tenía las manos atadas a la espalda, justo en el mismo instante en que le dispara a quemarropa. Adams, que había sido corresponsal en 13 guerras, obtuvo por esta fotografía un premio Pulitzer, pero le afectó tanto emocionalmente que se reconvirtió en fotógrafo del mundo rosa.

By Nic Ut

El 8 de junio de 1972, un avión norteamericano bombardeó con napalm la población de Trang Bang. Allí se encontraba Kim Phuc con su familia. Con su ropa en llamas, la niña de nueve años corrió fuera de la población. En ese momento, cuando sus ropas ya habían sido consumidas, el fotógrafo Nic Ut registró la famosa imagen. Luego, Nic Ut la llevaría al hospital. Permaneció allí durante 14 meses, y fue sometida a 17 operaciones de injertos de piel. Cualquiera que vea esa fotografía puede ver la profundidad del sufrimiento, la desesperanza, el dolor humano de la guerra, especialmente para los niños. Hoy en día Pham Thi Kim Phuc, la niña de la fotografía está casada y con 2 hijos y reside en Canadá. Preside la ‘Fundación Kim Phuc’, dedicada a ayudar a los niños víctimas de la guerra y es embajadora de la UNESCO.

By Steve McCurry

 Sharbat Gula fue fotografiada cuando tenía 12 años por el fotógrafo Steve McCurry, en junio de 1984. Fue en el campamento de refugiados Nasir Bagh de Pakistán durante la guerra contra la invasión soviética. Su foto fue publicada en la portada de National Geographic en junio de 1985 y, debido a su expresivo rostro de ojos verdes, la portada se convirtió en una de las más famosas de la revista. Sin embargo, en aquel entonces nadie sabía el nombre de la chica. El mismo hombre que la fotografió, Steve McCurry realizó una búsqueda de la joven que duró 17 años. El fotógrafo realizó numerosos viajes a la zona hasta que, en enero de 2002, encontró a la niña convertida en una mujer de 30 años y pudo saber su nombre. Sharbat Gula vive en una aldea remota de Afganistán, es una mujer tradicional pastún, casada y madre de tres hijos. Ella había regresado a Afganistán en 1992. Nadie la había vuelto a fotografiar hasta que se reencontró con McCurry y no sabía que su cara se había hecho famosa. La identidad de la mujer fue confirmada al 99,9% mediante una tecnología de reconocimiento facial del FBI y la comparación del iris de ambas fotografías.

By Frank Fournier

Omayra Sánchez fue una niña víctima del volcán Nevado del Ruiz durante la erupción que arrasó al pueblo de Armero, Colombia en 1985. Omayra estuvo 3 días atrapada en el fango, agua y restos de su propia casa. Tenía 13 años y durante el tiempo que se mantuvo atorada siempre estuvo encima de los cuerpos de sus familiares. Cuando los socorristas intentaron ayudarla, comprobaron que era imposible, ya que para sacarla necesitaban amputarle las piernas, sin embargo carecían de cirugía y podría fallecer. La otra opción era traer una moto-bomba que succionara el cada vez mayor fango en que estaba sumergida. La única moto-bomba disponible estaba lejos del sitio, por lo que sólo podían dejarla morir. Omayra se mostró fuerte hasta el último momento de su vida, según los socorristas y periodistas que la rodearon. Durante los tres días, estuvo pensando solamente en volver al colegio y en sus exámenes. El fotógrafo Frank Fournier, hizo una foto de Omayra que dio la vuelta al mundo y originó una controversia acerca de la indiferencia del Gobierno colombiano respecto a las víctimas. La fotografía se publicó meses después de que la chica falleciera. Muchos ven en esta imagen de 1985 el comienzo de lo que hoy llamamos Globalización, pues su agonía fue seguida en directo por las cámaras de televisión y retransmitida a todo el mundo.

By Jeff Widener

También conocido como el Rebelde Desconocido, éste fue el apodo que se atribuyó a un hombre anónimo que se volvió internacionalmente famoso al ser grabado y fotografiado en pie frente a una línea de varios tanques durante la revuelta de la Plaza de Tian’anmen de 1989 en la República Popular China. La foto fue tomada por Jeff Widener, y se transmitió esa misma noche siendo titular en cientos de periódicos, noticieros y revistas de todo el mundo. El hombre se mantuvo sólo y en pie mientras los tanques se le aproximaban, sosteniendo dos bolsas similares una en cada mano. Mientras los tanques iban disminuyendo la marcha, él hacía gestos para que se fueran. En respuesta, el tanque situado en cabeza de la columna intentó sortearlo; pero el hombre se interpuso repetidamente en su camino, demostrando una tenacidad y resistencia enormes. En Occidente, las imágenes del rebelde fueron presentadas como un símbolo del movimiento democrático chino. Un joven arriesgando la vida para oponerse a un escuadrón militar. Dentro de China, la imagen fue usada por el gobierno como símbolo del cuidado de los soldados del Ejército Popular de Liberación para proteger al pueblo chino: a pesar de las órdenes de avanzar, el conductor del tanque rechazó hacerlo si eso implicaba dañar a un sólo ciudadano.

By Kevin Carter

En 1994, el fotógrafo documentalista sudanés Kevin Carter ganó el premio Pulitzer de fotoperiodismo con una fotografía tomada en la región de Ayod (una pequeña aldea en Sudán), que recorrió el mundo entero. En la imagen puede verse la figura esquelética de una pequeña niña, totalmente desnutrida, recostándose sobre la tierra, agotada por el hambre, y a punto de morir, mientras que en un segundo plano, la figura negra expectante de un buitre se encuentra acechando y esperando el momento preciso de la muerte de la niña. Cuatro meses después, abrumado por la culpa y conducido por una fuerte dependencia a las drogas, Kevin Carter se quitó la vida.

By Richard Drew

El hombre de Falling es el título de una fotografía tomada por Richard Drew durante los atentados del 11 de septiembre de 2.001 contra las torres gemelas del World Trade Center, a las 9:41:15 de la mañana. En la imagen se puede ver a un hombre caer desde una de las torres, que seguramente eligió saltar al vacío en lugar de morir por el calor y el humo. La publicación del documento poco después de los atentados encolerizó a ciertos sectores de la opinión pública norteamericana. Acto seguido, la mayoría de los medios de comunicación se auto-censuraron, prefiriendo mostrar únicamente fotografías de actos de heroísmo y sacrificio. Un documental trató de averiguar la identidad de aquel hombre.

Al comienzo de este post, quería resaltar la valentía y el buen hacer de estos fotógrafos profesionales, pero al final y sin quererlo, me ha costado muchísimo acabar esta entrada. En varias de estas fotografías, mi corazón se ha encogido como una esponja y se ha quedado así un buen rato. No puedo, por más que lo intento, comprender como el hombre puede ser tan cobarde, tan asesino, tan mala especie.

Ha sido duro, muy duro la verdad, os cuento esto con toda la sinceridad del mundo, ahora mismo estoy jodido, volver a recordar el sufrimiento y gallardía absoluta de “Omayra Sánchez” ,o el de esta otra niña “Pham Thi Kim Phuc“, bombardeada en su casa…….


Un País de otro mundo

Para todos aquellos que no conozcan China, les podré decir por experiencia propia, que es “como estar en un País de otro mundo“, sin temor a equivocarme en nada. Tanto por su cultura, como por su geografía, incluso por su gastronomía, como por otras muchísimas cosas más, es un referente sin duda alguna para cualquier viajero, y más aún, para cualquier fotógrafo o amante de la fotografía.

Tan apetecible como intrigante, encierra tal cantidad de maravillas, que necesitaría un Blog como éste enterito, para intentar enseñaros los secretos y encantos de este país.

Entrada al Templo del Cielo, en mi segunda, y por ahora, última visita a China

Como no tenemos tanto espacio ni tanto tiempo para ello, os dejo alguna que otra imagen para que tengáis una pequeña idea de las maravillas que encierra China, lugar absolutamene increible (vuelvo a repetir), para cualquier fotógrafo y para muestras un botón.

China Maravillosa
China es “DORADA” que no es lo mismo que amarilla

 


Barridos y Velocidades Lentas

Si os gusta la fotografía deportiva, sin duda este post será muy interesante. Es un ejercicio práctico que nos ayudará a controlar mejor nuestra cámara y mejorar la calidad de nuestros barridos.

Se denomina barrido al giro de la cámara para seguir a un objeto o motivo en movimiento. En general se emplea para obtener una imagen nítida del motivo contra un fondo difuso para crear la ilusión de movimiento.

La técnica de barrido consiste en seguir el objeto en movimiento que queremos fotografiar con nuestra cámara, disparar la cámara mientras continuamos con el movimiento y, gracias a una velocidad de obturación lo suficientemente lenta –con respecto a la velocidad de desplazamiento del sujeto fotografiado– conseguir una imagen razonablemente nítida del sujeto centro de atención de la fotografía sobre un fondo borroso (barrido) aumentando la sensación de movimiento. La expresión que más se ajusta es hacer fotos como si hiciéramos cine. Sin olvidar el dejar espacio delante del motivo principal para que pueda “desplazarse virtualmente por la imagen”.

Porque es importante no olvidar la composición, ya que es la que dará el sentido “estético”, a la fotografía de esta técnica, no son buenos los barridos por sí solos sin contar con una buena composición.

La situación ideal se da cuando puedas colocarte a cierta distancia del objeto y tengas la posibilidad de usar un teleobjetivo. Lo suyo es que el objeto se desplace lo más paralelo posible a la cámara. Cuanto menos paralelo sea este movimiento, más dificultad tendremos para poder conseguir el efecto.

Vamos a hacer un primer ejercicio que nos ayudará a entender mejor el problema: Tienes que tomar una fotografía de una persona en movimiento, en ella el fondo debe permanecer nítido, correctamente enfocado, y la persona borrosa, con desenfoque de movimiento.

Fácil, ¿no? Bien…Alguna vez lo habrás conseguido sin querer. Basta con que la velocidad de obturación no sea muy rápida o que la persona fotografiada si lo sea (Es así ¿o no?). Lo complicado es hacer lo contrario, cuando el sujeto debe verse nítido y el fondo borroso, con un desenfoque de movimiento. Si aún no sabes de qué tipo de fotografía estamos hablando, piensa en las fotografías de coches de Fórmula 1, o cualquier tipo de carrera (motos, rallies, karts…). Para esto se debe tener en cuenta lo siguiente:

La velocidad de obturación debe ser la más lenta posible, lo que nos permita la iluminación del ambiente antes de quemar la imagen, para esto también nos ayudamos con el diafragma.

La posición de la cámara también es especial, ya que no sólo nos preocupamos de tener al sujeto a foco, si no que además debemos tener la precaución de seguirlo en su movimiento incluso mientras presionamos el botón disparador, si nos detenemos en el momento de disparar, lo más probable es que no resulte.

Un error muy común es que al momento de seguir con el lente el sujeto en movimiento, cuando se dispara uno se detiene, ESTO ES UN GRAVE ERROR. Siempre acompañar lo mejor posible, tratando que uno nunca vaya mas adelante o atrás y cuando se suelta seguir el recorrido unos instantes.

Para que os sirva de ayuda, esta tabla os sacará de más de un apuro:

– Carreras de Coches     1/250 – 1/500 Seg.
– Carrera de Caballos, Ciclismo     1/125 Seg.
– Corredores, Niños en Bicicletas     1/60 Seg.
– Gente Caminando Rápido   1/30 Seg.

 

Copyright © Hibai Agorria Munitis
Copyright © Hibai Agorria Munitis

Lo mejor es que vacíes tu tarjeta de memoria, cargues las baterías de la cámara a tope, y salgas a la calle cámara en mano. Busca una calle o carretera donde puedas trabajar a gusto, y empieza a hacer fotos.

Pero como soy un inconformista declarado y siempre quiero más de las cosas, me pongo delante del ordenador buscando por la Red, cosas y cosas, casi todas ellas relacionadas con Fotografía, Photoshop y como no, alguna que otra peli para mis hijas y para mi mujer y un servidor, que todo hay que decirlo. Pues buscando, buscando, vuelvo a encontrarme con un mini-tutorial (Una explicación personal del propio autor Adrián Mateos, de la realización de su fotografía), en la magnífica web de “Caborian“, sobre la Técnica Fotográfica de Barrido y Velocidades Lenta, técnica tan llamativa como fácil o difícil, según se mire . Esta vez un poquito más sofisticada la técnica y buscando un efecto todavía más artístico.

El caso es que, con el permiso de su autor “Adrián Mateos” y por supuesto de los creadores de la Web “Caborian“, me permito publicar en este Blog dicha técnica para todos los amantes de la fotografía.

Este es el artículo al completo, que os aproveche:

“Hace unos días, en el subforo de Deportes, nuestro compañero nuskas colgaba una estupenda fotografía realizada durante una competición de ciclismo en pista y ha tenido la amabilidad de explicarnos su técnica para conseguir fotos tan bonitas como la que acompaña el texto en las siguientes líneas:

Copyright © Adrián Mateos

La suerte, el factor sorpresa, está presente desde el principio. Debo empezar por aquí.

Como para cualquier fotografía, busco la mejor ubicación que puedo, la que mejor luz espero me vaya a dar teniendo siempre presente la acción, el lance deportivo que quiero captar.

Hace dos años, casi en estas fechas, asistí -en este mismo escenario- a mi anterior encuentro con el ciclismo en pista. Tenía ganas y llevaba algunas fotos en mi cabeza. Sabía por tanto qué me iba a encontrar. Como me gusta disfrutar fotografiando :silba:, enseguida bajé el ISO a 100, ajusté la velocidad a 1/13?, con el diafragma más abierto que permite el Canon 17-40 f/4. Llevaba también el 70-200 f/2.8 pero a 70mm se me quedaba algo largo. Quería ahora encuadres más abiertos, de grupo. Normalmente uso para estos barridos un filtro de densidad neutra 8x, aunque en esta ocasión la escasa luz no lo hacía necesario.

El óvalo del circuito, las dos peraltadas curvas son muy agradecidas, pues te permite –si el curso de la prueba es propicio- tener a un escapado con el grupo detrás, a un lado. Si no me equivoco, la de la foto corresponde con la prueba de eliminación, en la que cada dos vueltas se queda fuera el último corredor. En esta modalidad suele ser frecuente la agrupación del pelotón y que algún ciclista salte.

La circunstancia del azar es que ese momento se produzca en la curva en la que estás. Además, el gesto del escapado es de mayor tensión pues debe vencer la resistencia del aire por sí mismo

Volviendo a los ajustes de la cámara (Canon 7D), tengo puesto el autofoco continuo (AI Servo) y punto de enfoque desplazado a la derecha (como quiero sacar al grupo detrás, no dejo deliberadamente demasiado aire por delante, que sería lo adecuado para una toma individual). El zoom, a 40mm pues había pre-encuadrado desplazándome por la grada hasta encontrar la composición adecuada.

Lo demás, es seguir con el punto de enfoque activado y el pulgar en el botón de enfoque trasero desde que el ciclista cabecero empieza a tomar la curva, el dedo índice sobre el disparador y en el momento preciso apretar suavemente el disparador mientras continúas siguiendo la trayectoria del sujeto hasta que éste ya se va por la derecha. Esto creo que es importante, hacer el “swing” muy amplio, tanto antes como después. Contengo la respiración, pero con el cuerpo-brazos-manos relajados. Es… suavidad.

No suelo revisar las tomas. Prefiero hacerlo en casa, cuando me pongo a editarlas. Es este otro momento mezcla de ansiedad y de sorpresa. Borro muchas, muchas. Pero cuando el azar quiere, la satisfacción es grande…

Saludos y muy agradecido por la oportunidad de contar este ladrillo”.


Fotografiar cerca de la gente (2ª Parte)

Bueno, vamos a por la segunda parte.

Ya vimos en la primera entrega de esta temática, que nuestra actitud será primordial a la hora de fotografiar cerca de las personas. Estas no deben sentirse violentadas en ningún momento.

Antes de empezar, me gustaría recalcar que estos ejercicios o consejos están sobretodo destinados a todas aquellas personas que están empezando. Los viejos lobos ya tienen sus argucias y creo que poco, o nada, les puedo enseñar. Al contrario, muchos me podrían enseñar a mi, así que mis consejos me gustaría que fueran considerados como algo más que poner en el zurrón y no la solución definitiva. Dicho esto, empecemos.

Al ver fotografías, es muy fácil adivinar con que óptica se han realizado, sobretodo si nuestro equipo esta formado por zooms. En prensa gráfica es normal su utilización por las prestaciones que nos ofrecen pero en el reportaje más personal considero que no tienen lugar. De repente hay cortes donde no deberían, brazos cortados sin ningún sentido, lejanía. El zoom nos hace comodones y antes de acercarnos físicamente a la situación, tiramos del anillo que nos llevará hasta el encuadre deseado y nos acercará automáticamente la acción, pero lo que realmente esta haciendo es alejarnos del motivo, nos está aislando.

Uno de los ejercicios que siempre he recomendado es fijar el zoom a la mínima distancia focal que os permita. Imaginemos que trabajamos con un 24-70 o mejor aun, un 35-105mm. Lo fijamos a 35 mm. con cinta aislante, cinta americana, o cualquier otra cosa que se os ocurra. Esto os obligará a andar, a acercarse al motivo. Pensar en una imagen realizada con el 105 mm., o es más, hacerla. Y ahora intentar hacer el mismo encuadre con el 35 mm. esto, evidentemente supondrá que avancéis hasta el lugar de los hechos.

Mirad el resultado. El 105 mm. nos acerca la acción pero, como todo teleobjetivo, la independiza de nosotros y no somos partícipes de nada.

Era una acción que estaba cerca de nosotros pero de la cual nunca hemos compartido nada. Y cuando digo compartido no me refiero a que la hallamos montado, sino que la lejanía a imposibilitado compartir esa instante. Por el contrario, cuando trabajamos con el 35 mm. su focal nos obliga a “vivir” cercanamente esa fracción de segundo que hemos decidido fijar y en general, la imagen será mucho más interesante.

Habituarse a trabajar con lentes cortas nos abre un abanico de lenguajes visuales que nunca nos ofrecerá un teleobjetivo, aunque tenga una distancia focal corta. Existen muchas modalidades fotográficas en las que este tipo de lentes tienen su espacio vital pero en el reportaje, pocas ópticas y cercanas entre ellas.

Muchos aficionados a la fotografía me han mostrado orgullosos sus bolsas repletas de objetivos como si eso fuera la solución a todos los problemas que puedan enfrentarse, fotográficamente hablando, y nada más lejos.
Con dos ópticas tendríamos que tener suficiente para abordar cualquier tema social. Personalmente me inclino por los equipos compuestos por un 28mm y un 50mm. o bien un 24mm, un 35mm y un 50 mm. Con estas tres ópticas podríamos dar la vuelta al mundo y si tuviera que quedarme con solo una, estaría entre el 35mm o bien el 50 mm.

El mero hecho de trabajar con ópticas con distancias focales cercanas nos ofrecerá algo que no debemos olvidar al elaborar un reportaje, la coherencia visual de lo que estamos contando. Pero esto merece un capítulo aparte, para mi de los más importantes en el mundo de la fotografía documental, que abordaré en otro momento.

Otro ejercicio es fijarse en una persona que esté en la calle, un bar, en casa, da igual, donde estemos. Nos ponemos la cámara en la cara como si la fuéramos a fotografiar y avanzamos hasta que ella se gire advirtiendo nuestra presencia. Parece una tontería, ¿no? Puede, pero recuerdo cuando disparábamos con película y para pasar el rato, iba calculando la luz que había allá por donde pasaba, luego lo comprobaba con el fotómetro de mano como si este fuera la máquina de la verdad. Era un simple pasatiempo pero al final el porcentaje de acierto era realmente alto.
Con este ejercicio de acercamiento comprobaréis que poco a poco, vamos perdiendo metros respecto a nuestra “presa”.

Y para acabar un consejo que realmente funciona, y mucho. Imaginar que estáis en un bar, os acercáis a fotografiar una persona, miráis por el visor y comprobáis que su cara está cambiando por momentos, vamos que os saltará a la yugular en segundos, hacemos la foto pero al bajar la cámara de nuestro rostro, nunca miréis a la persona fotografiada, mirar detrás de ella, como si hubiera alguien más. Mirar lo fotografiado es un acto inconsciente que siempre hacemos y que nos delata rápidamente. Mirando lo no fotografiado, el sujeto en cuestión os mirará y mirará hacia atrás, y ante la duda llegará ese momento de poner pies en polvorosa.

Suerte.


Fotografiar cerca de la gente (1ª Parte)

Este tema me ha inquietado siempre y cada vez que se habla en algún foro o reunión de fotógrafos o simplemente en una charla de amigos y aficionados a este Arte, siempre salen las dos mismas cuestiones fundamentales y son si se vulnera o no se vulnera el derecho de las personas y la privacidad de las mismas cuando se hace esto sin que ellas lo sepan y por otro lado, también surge el típico dilema de si pedirle permiso o no a esa persona o grupo de personas para realizar la fotografía.

Esto es muy ambiguo, ya que en algunos casos será realmente complicado pedirles permiso (Evento social, fiesta popular de algún pueblo, situación improvista e irrepetible como por ejemplo algún accidente, discusión acalorada entre dos o varias personas, etc…), y en otros casos, por lo menos ese es mi posición personal sobre esta cuestión, lo menos que se debe hacer, es pedirle a la persona a la cual vamos a fotografiar, por ejemplo a esa señora que esta cosiendo en el “umbral” de su puerta tan ricamente y que tiene una imagen asombrosa, por el sol que le está dando, la fisonomía de dicha persona, sus complementos (silla, cesta de coser, gafas, vestimenta, pañuelo en la cabeza,……), permiso para realizarse una o varias fotos. Nos puede sorprender muy gratamente en muchas ocasiones el cambio y efecto que esto produce. Además tenemos que tener muy en cuenta que no a todo el mundo le gusta que le fotografíen, por lo tanto, me reitero en esta cuestión, pedirle permiso y con ello ganamos también el asunto de la vulnerabilidad y privacidad de la misma.

Por último, si tienes pensado publicar la fotografía de la misma, ni que decir tiene que le pidas el permiso para ello, pero voy todavía más lejos, si tienes sacarle beneficio al tema, es decir, si la vas a presentar en algún concurso fotográfico, bien como retrato o como fondo o parte de una composición de una imagen, es de obligado cumplimiento el hacérselo saber al sujeto de la imagen.

Dicha cual es mi postura sobre la cuestión de fotografiar a la gente o cerca de la gente, quiero dejaros este magnífico “Manual-Consejo” de un magnífico fotógrafo David Airob en el cual nos detalla como él realiza este tipo de técnica y que personalmente me ha parecido muy interesante. Espero que os guste.

 

“Cuando estoy en la calle, no me atrevo a acercarme a la gente para fotografiarlos”

 

Esta es una de las frases que más he oído durante mis experiencias docentes. De repente sentimos pánico y pensamos que posiblemente sufriremos un desenlace fatal si nos acercamos excesivamente al motivo o situación.

Copyright © David Airob

En estos casos, cada uno tiene su forma de proceder y no existe una solución milagrosa. Existen “leyendas urbanas” que encuentran la solución a este problema con la adquisición de una cámara pequeña tipo Leica, la cual nos permitirá pasar más desapercibido, y en cierto modo es cierto, pero existen más factores que pueden influir a la hora de conseguir ese acercamiento. Argumentaré mi opinión al respecto.

Existe un espacio vital. Un territorio que marcamos nosotros mismos y que todo aquello que lo supera se convierte en violento. Siempre pongo el mismo ejemplo. Pensar en aquellas personas que tiene cierta tendencia a hablar muy cerca de nosotros, pegados a nuestra cara. Cuando esto ocurre solemos ir auto apartándonos hasta llegar a esa distancia óptima que consideramos correcta. Estamos marcando nuestro espacio vital.

Si extendemos los brazos en forma de cruz e imaginamos una supuesta circunferencia alrededor nuestro limitada por los dedos de la mano, daremos con ese territorio fronterizo. A la hora de fotografiar nunca debemos traspasarlo. Esperaremos que esa persona nos invite a entrar. Nos coja por la pechera y nos adentre en él. Solo así podremos compartir momentos fotográficos con ella. Para ello es preciso tiempo, compartir momentos.

Cuando hacemos un reportaje extenso puede ser mucho más fácil de conseguir ya que la permanencia en el lugar y sus gentes ofrece más posibilidades de acercamiento pero ¿Como conseguirlo en el día a día, cuando no hay tiempo material para llevar a cabo ese “compartir”?. A mi entender, existe un factor determinante que nada tiene que ver con la fotografía y mucho con la psicología, nuestra actitud ante las personas.

He de confesar que soy un tipo bastante tímido a la hora de hacer fotos así que pensar en un modo de proceder como el que vimos en el video de Bruce Gilden fotografiando por las calles de Nueva York me produce auténtico terror. El respeto hacia las personas se debe convertir en nuestra máxima. Si en algún momento observamos que no somos bien recibidos, bajaremos la cámara y reiniciaremos el proceso. Nada puede violentar a la persona que queremos fotografiar sino estamos perdidos. Nada bueno haremos.

Pedir permiso puede ser una solución pero si lo hacemos, aconsejo nunca hacer la fotografía en ese momento. Nos vamos y regresamos cuando nuestro objetivo esté más relajado. Tenemos su permiso y lo aprovechamos cuando convenga, no inmediatamente.

Reconozco que he perdido fotos pero ha sido para no violentar una situación. Recuerdo el reportaje que hice sobre la película de Fernando Trueba “El Embrujo de Shanghai”. Era la primera vez que vivía intensamente un rodaje. Un día, mientras cambiaban luces, Ariadna Gil estaba pensativa en un rincón. Mi reportaje trataba sobre los entresijos de un rodaje. La foto era preciosa, la luz de ensueño. Ariadna estaba abstraída, tal vez memorizando el texto o colocándose en el personaje. Algo me decía que acercarme en ese momento produciría una molestia o rechazo en ella así que me comí la imagen pero muy posiblemente, el hecho de no hacerla facilitó posteriormente muchas otras igual de interesantes como esta que realicé días después.

Copyright © David Airob

No creo para nada en la leyenda de la cámara pequeña a menos que tengamos que fotografiar algo que implique peligro, que por la situación, requiera la máxima discreción. Una situación similar como la que contó Paco Elvira en su blog, relatando como hizo unas fotos en un prostíbulo. Y no lo creo por mi experiencia fotografiando por la calle con una 6×6. Su tamaño no es precisamente pequeño así que no hay camuflaje posible. Solo nuestra actitud y respeto hacia los demás.

Cuando estoy ante una situación, siempre intento mantener cierta tranquilidad, revoloteo alrededor como diciendo “te voy hacer una foto”. Me muestro y cuando veo algo interesante disparo. No es cuestión de disparar mucho, esto lo he aprendido con la 6×6. Esperar y observar porque con esa cámara solo tengo un disparo posible.

Copyright © David Airob

La tienes o no la tienes.